
Mattia tiene una gemela
discapacitada, Michaela. Un día, Mattia la deja en un parque para
poder ir a un cumpleaños sin ella. Cuando vuelve, ella ha
desaparecido.
Alice va a esquiar, por
deseo de su padre, y tiene un accidente que la deja coja.
Ya en la adolescencia,
Alice tiene baja autoestima. No come para estar delgada, y su cojera
provoca burlas entre sus compañeros. En un intento por ganarse la
aceptación de Viola, un chica rebelde y popular, Alice se ve
obligada a pasar una serie de pruebas humillantes, e incluso se hace
un tatuaje de una violeta, en referencia a Viola.
Mattia es un chico
superdotado, aunque solitario e introvertido. Su único amigo es
Denis, quien siente una secreta atracción por Mattia. Sus compañeros
le consideran un chico raro y espeluznante, más aún cuando muestra
que se corta en clase.
Viola presiona a Alice
para que tenga novio, e invita a Mattia a su fiesta de cumpleaños.
Él accede a ir para que sus padres dejen de preocuparse tanto por
él. Una vez Alice y Mattia están solos, ella le confiesa que le
gusta y le hace prometer que no dirá que no se han besado. Viola se
siente celosa de Alice y no vuelve a hablarle.
Alice se arrepiente de
haberse hecho el tatuaje, y pide a Mattia que se lo corte, pero él
no es capaz. A partir de entonces ambos desarrollan una relación
amistosa.
El hecho de que ambos
sean, a su manera, diferentes e incomprendidos por el mundo que les
rodea los mantendrá unidos durante años. Sin embargo, tendrán que
enfrentarse a diferentes obstáculos, como la muerte de la madre de
Alice, y cambios y progresos como que Mattia acepte una beca en otro
país y que Alice conozca a un hombre.
Al final del libro,
aunque de una manera poco convencional, ambos encuentran sus propios
caminos, aunque no sea juntos.
En La soledad de los números primos el autor plantea una relación peculiar entre los personajes. Aunque son amigos íntimos, no creo que lleguen a verdaderamente comprenderse el uno al otro.
Creo que este hecho ha proporcionado a ambos protagonistas la oportunidad de crecer, puesto que, en cierta manera, el apego que pudieron tener el uno al otro les impedía abrir sus horizontes y caminar en la dirección correcta.
Creo que esto mismo es lo que pasa con muchos libros juveniles centrados en personajes con enfermedades, trastornos o pasados traumáticos. En cuanto se juntan ignoran todo lo demás, incluyendo aquello que les ayuda.
Por otra parte, no he conectado con los personajes. Con tas pocas páginas era difícil retratarlos de manera que el lector sintiera simpatía por ellos, aunque no creo que esa fuera la meta del autor. Si bien, su verdadero objetivo era escribir una historia de superación personal sencilla y ligera, ha cumplido con creces.
Hola!! Por un momento sí que me atraía, pero leyendo tu reseña... no sé. LO dejaré pasar aunque a lo mejor is lo encuentro le doy una oportunidad por el contenido psicológico que dice tener!
ResponderEliminarUn saludo!